Ross Ching ha realizado un vídeo mostrando algo casi imposible de concebir: la ciudad de Los Ángeles sin coches. Lo ha titulado “Running on Empty“.
Aparte de lo interesante que sea la técnica, o el duro esfuerzo, o la ingeniosa idea, lo principal son las sensaciones que deja.
Óyelo sin música.
Es casi una paradójica visión apocalíptica. El principio de una de esas películas en las que la especie humana está al borde de la extinción, cuando un gran cambio ha trastocado el flujo normal de la vida.
Tampoco se ven animales. Si acaso, en alguna película, un pájaro o un perro perdido allá al fondo, breves apariciones que suelen insertarse normalmente sólo para incrementar la angustia del espectador pero que con el tiempo adquieren una carga simbólica suficiente para llenar varios tratados, a ojos de los críticos que las desmenuzan (y reinventan, como vamos a hacer nosotros).
En Running on Empty sigue habiendo zonas verdes, plantas, algo de viento, las nubes que cruzan y los semáforos que siguen cambiando de color pero sin regular nada porque nada transita. Fantasmagórico.
Pero más allá de la angustia, lo verdaderamente destacable es que esa sensación nos la produce la ausencia de vehículos, no la de personas. Estamos tan acostumbrados a que sean los coches los que lo llenan todo que cuando faltan es como si fuera la vida lo que hubiera desaparecido.
Porque construimos nuestras ciudades al mandato de nuestros coches, ¡qué lejos se ve todo! Enormes distancias diseñadas para ser superadas sólo montados en ellos. ¡Qué desoladora sensación de cansancio se abate sobre uno si se imagina a pie, puesto al principio de una de esas desiertas playas de asfalto, caminando hacia la ciudad que se ve al fondo!
Sin embargo, juguemos, no está tan vacío como el título pretende:
En la primera secuencia se ve una bicicleta amarrada a una señal de tráfico, una señal de prohibición. Hay unos pocos coches, aparcados, que no han sido borrados. Minúsculos puntos blancos corretean sobre un campo, son las únicas (posibles) personas que aparecen, y están jugando al fútbol…
… y sobre todo puede verse que una organización semejante siempre dependerá del coche. Cuando el transporte público, la bicicleta o las solas piernas sean suficiente, sobrarán esas calzadas.
¿Tú qué ves?













