
La gran idea de la empresa Voltree Power comenzó como un rumor en internet: si clavas un clavo en el tronco de un árbol y pones un trozo de metal en la tierra cerca de la base, puedes medir ‘la queja’ del árbol como una diferencia de potencial entre los dos. Ahora se ha convertido en certeza. La startup americana se ha lanzado a la carrera para completar un prototipo de mini sensores, alimentados por los propios árboles, a tiempo para la próxima primavera en que serán probados por el servicio forestal de EEUU en un incendio controlado.
Ha sido un largo viaje para este proyecto que se inició en 2006 cuando una pequeña ingeniería de Massachusetts llamada MagCap (ahora dirigen Voltree) puso un beca de 10.000 dólares a disposición de un estudiante de química de primer curso del MIT para que averiguara si los árboles realmente producían algún tipo de electricidad. Los resultados demostraron que una ligera diferencia entre la acidez del árbol y el suelo crea un desequilibrio en los iones de hidrógeno capaz de producir un pequeño voltaje. La siguiente pregunta era: ¿qué puede hacerse con esa pequeña corriente?
Los investigadores del MIT han ideado un sensor que puede medir la temperatura y la humedad y almacenar energía suficiente para enviar esos datos a una central, cuatro veces al día. Ya que la corriente es muy limitada, el alcance de esas señales es pequeño. Pero una red compuesta por estos sensores, podría enviar las señales de un árbol a otro, a través de cables, hasta alcanzar una de las 2.200 estaciones meteorológicas automáticas esparcidas por el país. Éstas, a su vez, podrían enviar esos datos vía satélite al Centro Nacional de Incendios de Idaho.
Vía :: Popularmechanics.com