Hace unos días, se daba en este mismo escenario un interesante debate que polemizaba sobre si podíamos considerar el hidrógeno como fuente de energía, y al hilo surgían otros temas como la seguridad de su transporte o la cantidad de energía que recuperamos al generarlo, (véanse los comentarios al artículo “Abre la primera estación de servicio de hidrógeno en el Reino Unido”).
Ahondando en el debate, creo que el salto a la economía del hidrógeno lo daremos cuando podamos almacenar de forma segura, fácil y económica el hidrógeno.
Pues bien, estamos andando ese camino porque científicos de la Rice University (EE.UU) han dado a conocer sus avances en un sistema de almacenamiento sólido del hidrógeno. El procedimiento en el que trabajan se basa en unas diminutas cápsulas de carbono, llamadas buckybolas, capaces de contener volúmenes de hidrógeno casi tan densos como los que hay en el centro de Júpiter.
Según Boris Yakobson, profesor de ingeniería mecánica y ciencias de los materiales de esa Universidad:
“Sobre la base de nuestros cálculos, parece que algunos buckyballs son capaces de mantener un volúmen de higrógeno tan denso como para parecer casi metálico” [...] “Parece ser que puede contener aproximadamente el 8 por ciento de su peso en hidrógeno a temperatura ambiente.”
Las buckybolas, descubiertas en esta Universidad hace más de dos décadas, son parte de una familia de moléculas de carbono conocidas como fullerenos.
Yakobson y Olga Pupysheva Amir Farajian han demostrado que es posible guardar pequeñas cantidades de hidrógeno en las “buckyballs”. Actualmente, están desarrollando métodos para calcular con precisión la cantidad de hidrógeno que cada buckyball puede almacenar.
Los investigadores de Rice han demostrado que se necesita una gran cantidad de presión interna para romper sus enlaces atómicos. Por ello, creen que si se logra una forma factible de producir buckybolas de hidrógeno, podría ser posible almacenarlas en forma de polvo.
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