El geiser de petróleo del Golfo de Méjico sigue imparable, vertiendo 757.000 litros de crudo al día. La enorme cúpula de 12 metros de altura y 100 toneladas que se depositó en el fondo la semana pasada no ha funcionado como se esperaba: servir de contenedor del vertido y permitir su extracción de forma segura a la superficie.
La cúpula, que se posó sobre el chorro más importante, ha sufrido una serie de complicaciones y ha sido apartada a un lado, quedándose de momento en el lecho marino a la espera de que se pongan en práctica otras posibles soluciones. Sigue leyendo
