
Investigadores de la Unversidad Noruega de Ciencia y Tecnología (NTNU) en Trondheim, han patentado una membrana de material plástico construida por medio de nano tecnología, capaz de atrapar CO2 mientras permite el paso de otros gases.
Teniendo en cuenta que un tercio del CO2 atmosférico proviene de la producción de energía y que los métodos hasta ahora ideados para su captura son caros y requieren el uso de productos químicos, esta tecnología, efectiva, barata y ecológica, parece muy prometedora, pues además puede ser usada con otros gases de efecto in, aumentando su efectividad proporcionalmente con la concentración.
De manera parecida a como se filtra el aire en los pulmones, el CO2 es transportado a través de la membrana, una vez separado del resto de gases.
El grupo MEMFO (del noruego MEMbranFOrskning, “investigaciones de membrana”), se ha unido al proyecto NanoGloWa (Nanostructured Membranes against Global Warming), consorcio formado por 26 instituciones y empresas europeas, que ha recibido 13 millones de € para el desarrollo de este tipo de membranas, uno de los cuales se reserva a MEMFO.
Con todo, esta es sólo una parte del problema, porque ¿y ahora qué hacemos con ese CO2?