No pretendo ser tendencioso con la foto elegida para este post, pero se entenderá perfectamente que desde esta bitácora no se de el más mínimo apoyo a la energía nuclear.
El debate planteado por el cierre de Garoña consideramos que debería ser más cerebral y menos visceral, es decir, menos verdes si, verdes no, o nucleares si, nucleares no. Queremos plantear nuestra posición desde argumentos sólidos, desde una discusión con datos contrastados y menos propagandismo barato.
Es claro que la tendencia actual en el mundo es la de alargar la vida útil de determinados modelos de centrales nucleares, se podrá estar en desacuerdo pero esto es innegable e incuestionable.
En España existe una moratoria nuclear impuesta desde la llegada al gobierno de Felipe Gonzalez allá por 1982, que incluso llegó a parar la construcción de tres centrales nucleares (Valdecaballeros, Lemóniz y Trillo II) que se encontraban en construcción en ese momento, según declaraciones de Eguiagaray ministro de industria por aquel entonces, quien matiza que se encontró un ambicioso programa nuclear que amenazaba con quebrar a las eléctricas, que se habían embarcado en planes de inversión ruinosos. Por eso el Gobierno dictó una moratoria nuclear, no por razones ideológicas sino económicas (de ahí se pueden entender las manifestaciones pro nuclear de Felipe Gonzalez en la actualidad). Fueron los excesos inversores quienes pusieron a las empresas energéticas al borde de la ruina y la catástrofe. Según manifiesta el ex-ministro, a cambio comenzaron a recibir en 1995 compensaciones mil millonarias que aún se pagan en el recibo de la luz. Para él fue un plan de rescate, no de cierre. Sigue leyendo









