
OriginOil, compañía de Los Ángeles, ha desarrollado un método más simple y eficiente de obtener aceite de las algas. El proceso combina ultrasonidos e impulsos electromagnéticos para romper la membrana celular de las algas. La solución resultante consume CO2 con lo que disminuye su pH, separando la biomasa de la grasa.
“Se trata de un proceso simple para el que sólo se requiere un poco de energía y casi ninguna maquinaria” dice Riggs Eckelberry, “las algas y el aceite pueden separarse en minutos“, añade.
Un buen número de compañías intentan aprovechar el hecho de que las algas produzcan aceite. Pero hacerlas crecer y luego extraer el aceite de manera eficiente es difícil, requiere tiempo y es caro. Mientras algunas compañías se centran en mejorar las técnicas de crecimiento y cosecha, otras, como OriginOil, prefieren buscar nuevas formas de obtener el aceite.
Para ello, no sólo hay que superar las robustas paredes celulares de las algas, además hay que separarlas del agua en que crecen. Normalmente el aceite se extrae mediante presión, exprimiendo literalmente las algas. La pulpa resultante se trata con un disolvente para no dejar ningún resto de aceite. Mediante esta combinación se consigue hasta un 95% de producto, aunque a un alto coste energético. Otro método trata la pulpa con fluidos supercríticos capaces de sacar prácticamente todo el aceite que contienen, pero el proceso requiere maquinaria especial que aumenta el gasto. Un tercer grupo de investigadores utiliza ingeniería genética para obtener algas que secreten el aceite. Sigue leyendo →