
Al describir los modelos de compostaje hemos dicho que en función de las características del espacio en que nos encontremos y de la cantidad de compost que obtengamos se puede generar un excedente al que debemos dar salida. Disponemos de diferentes posibilidades:
- almacenamiento: el compost maduro ha cerrado el ciclo de descomposición y por lo tanto lo podemos guardar manteniéndose durante meses sin temer la generación de malos olores. De esta manera aunque no tengamos una aplicación inmediata para usar todo el compost lo podemos guardar y utilizarlo cuando lo necesitemos
- distribución: en el caso de compostaje colectivo es posible que el espacio comunitario no pueda absorber todo el compost producido. En este caso hay que contar con las plantas de maceta que hay en las viviendas (en éstas podemos utilizar proporcionalmente más compost que en otros cultivos). Por lo tanto hay que invitar a los vecinos (o padres en el caso de escuelas) a que recojan una parte de compost para su uso particular
- traslado: si compostamos en la ciudad y tenemos un espacio fuera de ésta (segunda residencia, masía, huerto, etc…) o al contrario, podemos transportar el compost de un lugar a otro en función de las necesidades. Como ya hemos dicho, el compost es un producto acabado no problemático y por lo tanto es más aconsejable compostar donde se producen los residuos y después transportar el compost que viceversa
- entrega: el compost se puede aplicar, y de hecho se aplica en el mantenimiento de los espacios públicos. En casos de compostaje colectivo podéis llegar a negociar su aplicación en espacios públicos cercanos de tamaño reducido (árboles, parterres, etc…)
- venta: quizás podáis llegar a un acuerdo con el centro de jardinería más próximo para que os compren el producto final
En cualquier caso, lo podéis regalar a quien disponga de posibilidades de aplicación.