LightSail1, comienza la carrera por las velas solares

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La Sociedad Planetaria ha diseñado un artefacto espacial que viajará propulsado por fotones solares. Ya la están construyendo y esperan lanzarlo a finales de 2010.

El mecanismo de propulsión del LightSail1 consiste en el choque de fotones contra su estructura, una gran superficie aluminizada formando cuatro triángulos, como una enorme cometa. Cuando los fotones chocan contra esas velas, transmiten un momento de fuerza que sirve para propulsar la aeronave. Al funcionar con luz solar, no es necesario llevar ningún combustible abordo. Sigue leyendo

Solar Sailor: híbridos para el mar

Green ferries for blue highways“, y sobre este sugerente lema, un logo en verde y azul, son los distintivos de Solar Sailor, empresa australiana que trabaja con tecnología Hybrid Marine Power (HMP) que combina energía eléctrica procedente de todas las fuentes (solar, eólica, red eléctrica…) con la obtenida de combustibles fósiles o alternativos. Como en el caso de los coches, el sistema está controlado y optimizado por un ordenador.

Recientemente ha llegado a un acuerdo con COSCO, la mayor naviera mercante China, para equipar un carguero  con HMP.

Velas de 30 metros engalanadas con paneles fotovoltaicos reducirán los costes de combustible entre un 20-40% con vientos favorables y proporcionarán el 5% de la electricidad del buque. El ordenador de abordo mueve las velas automáticamente para lograr la máxima eficiencia solar y eólica, y, si todo va según lo previsto, el gasto estará amortizado en 4 años.

Vía : TreeHuggerSolar Sailor

Pinta, la primera embarcación robot para cruzar el océano.

by Kaiko

Pinta podría convertirse en el primer barco robotizado en cruzar el océano. El barco no tripulado se encuentra en los preparativos finales para cruzar el océano gracias a la potencia del viento. Sin escalas, y en un tiempo aproximado de tres meses, podría ser el primer paso para enviar barcos sin tripulación a investigaciones vitales en lugares marítimos lejanos o peligrosos.

Diseñado por científicos de la Universidad de Aberystwyth, en octubre formará parte de una carrera con otras siete embarcaciones robóticas, en un intento de probar la resistencia y la fiabilidad de los robots fuera de los laboratorios, y sin depender de cargadores de baterías.

Para ello se utilizarán paneles solares que proveerán de la energía necesaria para mover el timón y la dirección de las velas a través de una polea.

El barco es el hermano pequeño de un proyecto mayor llamado Beagle B. Si logra cruzar con éxito desde la costa portuguesa hasta el Caribe, se pondrá en práctica Beagle B con un coste de 40.000 libras esterlinas.

Mark Neal, de la Universidad de Aberystwyth, comenta:

Esta es la primera vez que alguien ha tratado de navegar a través de cualquier océano con un barco automatizado. La gran cuestión de la robótica en estos momentos es la longevidad y la flexibilidad en un entorno complicado.

Algo que pueda sobrevivir durante dos o tres meses sin ninguna ayuda, haciendo un trabajo interesante, es un gran reto. Si se logra será un triunfo. Se abrirán todos los océanos para la vigilancia del medio ambiente por robots.

Un barco de vela robótico capaz de encontrar su propio camino en rutas marinas sería capaz de realizar expediciones de muestreo para recoger datos científicos que estudiarían, entre otros temas, la problemática del cambio climático, y la química de los océanos. Provisto de sensores, también sería capaz de recabar datos valiosos para los científicos como el contenido de dióxido de carbono del agua, clorofila, contaminación, la presión del aire, la temperatura del mar y la velocidad del viento.

Datos que ya se recogen actualmente pero que se lograría, a través de robots, en condiciones peligrosas y con la mayor independencia posible.

Vía :: timesonline

Navegación espacial con velas solares


Crédito de la foto: Wikipedia

Las velas solares (solar sail) son auténticas velas -como las de los barcos- aunque con un diseño y materiales diferentes. Como todo el mundo sabe, las velas de los barcos utilizan el impulso del viento como medio de propulsión. En las velas solares es la presión de la radiación, que también produce vientos solares, la que actúa sobre la vela y transmite el impulso al vehículo espacial que la soporta.

Una vela solar suele consistir en una gran superficie reflectante (400 m2) sujeta a una estructura muy ligera que la mantiene extendida y transmite la propulsión al vehículo que la sustenta. La presión de la radiación solar en el espacio, donde no hay prácticamente presión ni rozamiento, produce una aceleración de 1mm/s2 (en condiciones normales y en un viaje interespacial relativamente próximo al Sol, por ejemplo, en la órbita de Marte).

Esta aceleración, aparentemente ridícula, en realidad supone que un vehículo alcanzaría más de 300 km/h al cabo de un día de viaje y 3700 km/h al cabo de 12 días. Por el contrario, un cohete normal tiene una aceleración de salida de 59 m/s2, pero solo por unos pocos minutos -hasta que se le acaba el combustible- y luego deja de impulsar el vehículo. Por supuesto, los aspectos medioambientales también son importantes. Sobre todo si pensamos que el espacio próximo a la Tierra ya está lleno de basura espacial.

Las velas solares, aunque nos puedan parecer algo de ciencia ficción, son ya una realidad. Tanto los americanos en la NASA (proyecto COSMOS ONE) como los japoneses (Instituto Japonés de Ciencias Espaciales Astronáuticas, ISAS), tienen sendos proyectos de investigación en este ámbito.