
Te quedarías petrificado contemplando la montaña que podrías hacer con los catálogos, ofertas de tarjetas de crédito, cupones descuento y otro tipo de correos que recibes en tu buzón cada año.
Por supuesto que se puede reciclar todo eso, pero la recogida, clasificación y procesado de todos esos residuos suponen una vuelta de rosca más a nuestros -ya acuciantes- problemas medio ambientales. Afortunadamente, empiezan a surgir soluciones como los servicios web para bloquear la recepción de catálogos o correo de otro tipo no deseado.
Pero cuando la publicidad no deseada se envía por correo electrónico, ni los filtros anti-spam más inteligentes de la red pueden evitar que muchos mensajes acaben saturando tu buzón. Es más, el impacto ambiental del correo spam podría rivalizar con el tradicional de papel, según un nuevo estudio de McAfee (pdf). Sigue leyendo




