Quizás alguna vez tras cortar un trozo de papel hemos pensado que no hemos calculado bien y que con menos tendríamos bastante. En otros casos nos hemos encontrado con que, por la propia inercia del tirón, ha quedado un fragmento muy largo colgando o, lo que es peor, en el suelo.
Ya hace años se planteó un intenso debate internacional sobre el asunto, y aunque en la mayoría de los casos se aportaban consideraciones personales de estética o de comodidad, puede que el tema sea más importante de lo que parece a primera vista: la fabricación de papel higiénico se realiza a partir de fibra vegetal, virgen y/o reciclada, diversos compuestos químicos y agua. Es decir, consume recursos y deja residuos. Sigue leyendo

