El monopolio de las matrículas de aluminio es ya historia. El pasado 21 de febrero, un empresario cántabro, Miguel Ibáñez, logró que el Ministerio de Industria homologara sus placas de material acrílico luego de un periplo administrativo y jurídico que le ha llevado a batallar más de dos décadas.
Ahora, cualquier conductor podrá elegir entre las tradicionales chapas y las recién nacidas (en España, porque en Europa ya se utilizan desde hace años) Ecomatrículas, «más ecológicas, cien por cien reciclables y las únicas que cumplen con todas las normas de Seguridad Vial», explica Ibáñez.








