
El gobierno Neozelandés tiene previsto la prohibición de las bombillas incandescentes a partir de octubre del año que viene. Sin embargo no es el único país en prohibir las bombillas incandescentes, dicha iniciativa se suma a la de otros países como Irlanda que tiene previsto prohibirlas a partir del año que viene, Australia para el 2010, California y Canadá para el 2012, Unión Europea etc.
Las bombillas incandescentes, patentadas por Thomas Alva Edison a finales del siglo XIX, han permanecido casi sin cambios desde su invención y se basan en la incandescencia de un filamento metálico. Sin embargo, parte de la energía que se necesita para poner al rojo vivo el filamento se convierte en calor, con lo que consumen hasta 10 veces más energía que una bombilla fluorescente. Sólo el cinco por ciento de la energía que utiliza genera luz – el resto se pierde como calor
Un menor gasto de energía eléctrica contribuye a reducir las emisiones de efecto invernadero porque la mayor parte de la energía que consumimos procede de la quema de combustibles fósiles.
Según fuentes de Greenpeace sólo con sustituir en la UE la antigua tecnología de iluminación por tecnología moderna, se podrían cerrar 25 centrales de energía de tamaño medio y se dejarían de emitir 20 millones de toneladas de CO2.
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