
Las torres solares, como las de la fotografía, reciben la luz del sol desde cientos de espejos que la concentran en un punto superior donde se calienta un fluido, el fluido a muy alta temperatura produce vapor que mueve una turbina que, a su vez, produce la electricidad. Esta es la explicación simple, claro está, sin tener en cuenta la intermitencia de la radiación solar (día/noche y nubosidad).
Esta intermitencia puede considerarse un gran inconveniente ya que las soluciones convencionales de almacenamiento de la energía eléctrica -como las baterías- no son aplicables a estas dimensiones (además saldría carísimo).
Larry Stoddard, constructor de plantas de energía solar y gerente de una consultora de energías renovables comentaba al New York Times:
“Si tenemos una planta fotovoltaica de 50 MW y una nube enorme se acerca, podemos llegar a perder 50 MW de producción en un santiamén (100~120 segundos). Esto produce miedo tanto a los inversores como a los responsables del suministro.“
Pero ¿y si almacenamos el calor producido en la torre? La energía solar térmica sigue siendo para muchos el Santo Grial de la energía solar. Un termo de café y la batería de un portatil pueden almacenar la misma cantidad de energía. Sin embargo, un termo puede costar 5€, mientras que la batería de un portátil puede llegar a costar 150€. Sigue leyendo →