Una de las formas más antiguas de refrigeración, y que en algunos lugares se sigue utilizando, es la que se basa en la fusión del hielo o nieve, que a la presión de 1 atm., tiene lugar a una temperatura de 0º C. Para ello, el hielo o nieve se colocan en el espacio o sobre los objetos que se quiere enfriar.
Este invento funciona de acuerdo con la 2ª ley de la termodinámica, según la cual, el calor fluirá espontáneamente de la región de mayor temperatura (los productos que queremos enfriar) hasta la de menor temperatura (hielo o nieve). Esto también ocurre porque el hielo o nieve, para hacer un cambio de fase (pasar de estado sólido a líquido), requiere una cantidad de calor (calor de fusión = 80 cal/gr) que es suministrada por el entorno.
Hoy en día, los sistemas de refrigeración más comunes son el sistema de refrigeración por compresión y el sistema de refrigeración por absorción. Estos sistemas operan de acuerdo con el mismo principio enunciado arriba, aunque el cambio de fase difiere: en este caso es un líquido el que absorbe calor para pasar a estado gaseoso. Tanto el sistema de refrigeración por compresión como el de absorción pueden ser adaptados para funcionar con energía solar. El primero mediante la conversión de la energía solar en energía mecánica o eléctrica capaz de hacer funcionar el compresor de un sistema convencional, y el segundo mediante la utilización directa de la energía solar como fuente de energía térmica. Este último, por no implicar conversiones de un tipo de energía a otra, resulta más económico y eficiente.
Dentro de esta categoría -máquinas de absorción-, hay dos sistemas. Aquellos capaces de refrigerar de acuerdo con la intermitencia típica de la radiación solar, por ejemplo cámaras para conservar alimentos o productos perecederos, y aquellos otros que requieren un aporte continuado de calor para su funcionamiento, por ejemplo, en la climatización de edificios (en este último caso, la intermitencia solar se suple con acumuladores y sistemas auxiliares de apoyo). En el primer sistema se utiliza una mezcla de amoniaco-agua (NH3-H2O) y en el segundo una mezcla de bromuro de litio-agua (BrLi-H2O).
El rendimiento de los sistemas de absorción es menor que el de los sistemas basados en compresión, sin embargo, compensa el hecho de que el aporte energético que necesita para funcionar proviene del Sol y que es capaz de reaprovechar la energía residual y otros subproductos destinados a desecharse. Además, con los paneles solares termodinámicos este aporte energético puede ser continuo, puesto que son capaces de funcionar de noche y con lluvia.

Un ejemplo de aplicación de esta tecnología en viviendas adosadas, chalets y locales de tamaño medio son los productos de la empresa Rotartica:
ROTARTICA fabrica y comercializa aparatos de absorción de LiBr de pequeño tamaño (dimensiones para viviendas unifamiliares, etc.), que produce frío a partir del calor del sol, con alta eficiencia en su ciclo de funcionamiento, con lo que es posible prescindir de torre de refrigeración.