
Una tecnología patentada por la
Universidad de Cornell, gracias a la cual se ha conseguido encontrar un catalizador que puede combinar el dióxido de carbono y el monóxido de carbono para hacer polímeros, ha permitido a la empresa de nuevos materiales
Novomer lanzar plásticos biodegradables a partir de dióxido de carbono y monóxido de carbono.Este bioplástico fácilmente biodegradable es una alternativa a los polímeros basados en la gasolina y puede utilizarse en una gran variedad de formatos desde envasado de productos alimenticios hasta botellas o carcasas de PC’s, dado que Novomer controla el tipo de plástico que puede querer producir ya sea uno más flexible o uno de descomposición más lenta.
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