Sometemos los cursos naturales de agua al beneficio inmediato de la especulación desmedida. Y para amortiguar las inundaciones que tarde o temprano resultarán de nuestras invasiones incontroladas de humedales, llanuras de aluvión, riberas e incluso de los propios cauces, levantamos faraónicas estructuras que mostramos orgullosos, como si eso fuera suficiente.
El agua limpia es esencial para nuestras comunidades y para nuestra salud y el cambio climático representa una amenaza añadida para nuestro más precioso recurso natural, cuyo nivel de contaminación sin duda emperorará con el aumento de sequías e inundaciones. Sigue leyendo





