Un grupo de investigadores del País Vasco ha desarrollado un innovador sistema que combina la tecnología fotovoltaica con la de los invernaderos para conseguir que los cultivos en su interior reciban las condiciones óptimas para su crecimiento.
A diferencia de otros sistemas basados en seguidores (solar tracker), estos invernaderos usan unas lentes para dirigir la luz solar. En la época invernal (octubre-febrero), el sistema permite la entrada máxima de luz solar al interior de los invernaderos. Durante el verano, cuando la radiación solar es demasiado intensa, el sistema redirige la luz a los paneles fotovoltaicos que generan electricidad para refrigeración, además de evitar el sobrecalentamiento de los invernaderos.








