Se estima que alrededor del 40% de los comestibles producidos en Estados Unidos, acaban en la basura. Es decir, 1400 calorías por persona y día.
De acuerdo con la Agencia de Protección del Medio Ambiente de Estados Unidos (USEPA, United States Environmental Protection Agency, o simplemente EPA), los 31 millones de toneladas de comida arrojadas a los vertederos producen metano al descomponerse, un gas de efecto invernadero 25 veces más dañino que el CO2.
La página web del Reino Unido Next Generation Food calcula que cada tonelada de desperdicios alimentarios equivale a 4,2 toneladas de CO2, y llega a la conclusión de que si simplemente se dejara de desperdiciar comida tirando alimentos a la basura, sería como si se retiraran de la circulación la cuarta parte de los coches de EEUU.
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