Durante más de una década, hemos dedicado millones de horas a construir la mayor enciclopedia de la historia. Ahora, el Congreso de los EEUU quiere aprobar una ley que dañará irreversiblemente un Internet abierto y libre. Para concienciar de la gravedad del hecho y durante 24 horas, vamos a ennegrecer la Wikipedia.
Archivo del Autor: lacl
El lago artificial de As Pontes
Puentes de García Rodríguez, As Pontes, es un agradable vallecito habitado desde hace siglos, como demuestran sus restos megalíticos, y aunque solo fue una vía secundaria en la Galicia romana, ha gozado de buena posición económica en muchos momoentos de su historia, como en 1492 durante la Guerra de Granada, a la que contribuyó nada menos que con 9 cañones.
Agua, bosques… lignito. Carbón que por su baja calidad, fue extraído de manera intermitente hasta que la tecnología de los años 70 lo hizo rentable, si no sumamos el coste de las emisiones de SO2. Pero eso no lo supimos hasta más tarde. En un país permanentemente deficitario en materia energética que crecía a gran velocidad, era lo menos importante.
El magnífico complejo levantado por Endesa ha dado trabajo a miles de familias durante treinta años. Eso es algo incuestionable, como lo de haber servido para atraer a otras industrias y, al cabo, mejoras sociales, aunque no a cualquier precio.
Queridos Papá Noel y Reyes Magos. Señor/a alcalde/sa: quiero una ciudad más habitable. Gracias.

Oxford street. Londres. (Sustitúyase por cualquier otra de la ciudad en que se viva en la que esté permitido el paso inmoderado de vehículos...)
Ya conocemos, porque están sobradamente demostradas, las virtudes de los barrios peatonalizados de las ciudades: mejoran la calidad de vida, se consume menos energía per capita y las propiedades aumentan rápidamente de valor. Pero parece que habíamos omitido otro valor hasta ahora menos considerado: el capital social.
Shannon Rogers, doctorando de la Universidad de New Hampshire en Recursos naturales y ciencias de la Tierra, acaba de publicar un estudio sobre los beneficios de la peatonalización de las ciudades (“Examining Walkability and Social Capital as Indicators of Quality of Life at the Municipal and Neighborhood Scales”), analizando los efectos sociales de la peatonalización de las calles en una muestra de 700 residentes de veinte barrios de Portsmouth y Manchester (New Hampshire).
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Biodiversidad: regalos del año

Martialis heureka, hormiga ciega adaptada a la vida subterránea, de aspecto tan extraño que también es llamada "hormiga marciana". Foto: Christian Rabelin
El año dedicado a la biodiversidad va tocando a su fin manteniendo intacto su objetivo de preservar el supremo tesoro de la Tierra, y la mejor manera de conseguirlo es dándolo a conocer.
Con la biodiversidad pasa como con el clima, son inmensas ruedas que no controlamos pero que podemos descontrolar originando situaciones dificilmente predecibles con consecuencias poco favorables.
La biodiversidad depende doblemente de la actividad humana: por su interacción directa con éste (caza, ganadería, agricultura, contaminación, pesticidas, insecticidas, carreteras, tala de bosques, vertidos industriales…), y porque esa misma actividad, al modificar las condiciones climáticas, también modifica los ciclos biológicos y desajusta el engranaje vital de muchas especies.
Y aunque se calcula que cada veinte minutos desaparece una especie, la diversidad biológica sigue mostrando pequeñas-grandes joyas animales y vegetales cada día algunas de las cuales ya hemos ido mostrando. Estas otras también han sido descubiertas este año 2010.
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Lo que consume una bombilla
¿Sabes cuánta energía consume una sola lámpara incandescente, una bombilla, de 100 watios funcionando todo el año?
El cálculo es muy fácil: 876 kilowatios hora. Con ese dato, en GOOD han realizado la infografía de cabecera:
Cuesta unos 357 kg de carbón alimentar una simple bombilla durante un año, o 65 kg de gas natural, o la radiación solar recogida durante nueve días por una superficie de cien metros cuadrados de placas fotovoltaicas, 16 gramos de uranio, o dos horas y media de la producción de una turbina de 339 kw de una planta hidroeléctrica media operando al 80% de su capacidad, consumiendo 14.000 litros de agua por segundo.
El coste no es el mismo en todas partes, pero, como promedio, sirve esta aproximación y las consecuencias, porque antes de quemar esos 357 kg de carbón ha habido que extraerlos de la mina y transportarlos hasta la central térmica correspondiente, y habrá que contar con los peligrosos productos residuales, lo que cuesta eliminarlos y su coste para el medio ambiente y la salud.
Las lámparas fluorescentes compactas reducen ese consumo a la cuarta parte, pero aumentan los riesgos de toxicidad doméstica si se manipulan incorrectamente.
El infograma conecta la energía que consumimos y su procedencia, mostrando cómo infravaloramos los recursos naturales. Otro ejemplo gráfico de nuestra absurda e ineficiente organización política y social, en la que la realidad energética (económica) se oculta debajo de complejas marañas financieras cuya ley suprema es el consumo – ¡consumir para crecer! -, como si los costes de la subvención, el subsidio, el despilfarro, la ineficacia y los residuos no acabaran saliendo de debajo de la alfombra mostrando toda su crudeza.
Vía: Good
Tacos solares en Oaxaca
Los vendedores de comida callejeros deberían beneficiarse de su inmejorable disposición para hacer uso de la energía solar.
En muchos lugares del mundo, ocupan esquinas y aceras concurridas bajo un sol de justicia, ofreciendo sus productos a los viandantes. Muchos calientan o cocinan con carbón o gas, cuando podrían utilizar el sol en vez de intentar evitarlo. Sigue leyendo
Londres: Plan integral para vehículos eléctricos.

El ritmo de instalación de estaciones de carga es tan impresionante, que para el 2015, todos los londinenses estarán a menos de una milla de distancia de un lugar de recarga para vehículos eléctricos, acaba de anunciar el alcalde Boris Johnson, firme partidario de la electrificación del transporte. El plan integral para Londres va tomando cuerpo como una infraestructura unificada de recarga de vehículos eléctricos.
Sin embargo, la implantación no va a ser tan fácil, porque Londres, o cualquier otra urbe de similares características- es una ciudad que cuenta ya con una red integral de transportes, con infraestructuras para bicicletas y peatones y una tasa de congestión más que elevada, y entre todo ello hay que hacer un hueco a las nuevas instalaciones y a los nuevos vehículos, sin olvidar que, en definitiva, los coches, electricos o no, son sólo parte del entramado del sistema de transportes, sólo eso, y como tal, deben subordinarse al conjunto. En cualquier caso, las personas siempre habrán de ser el foco de atención de cualquier plan, porque, en definitiva, los modos de transporte son sólo herramientas.
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Sunflower Lunchbox, la fiambrera solar
La Sunflower Lunchbox, “Fiambrera girasol”, es un original aparato electrodoméstico que funciona con energía solar para calentar y/o enfriar los alimentos.
Un artilugio con forma de flor, con pétalos plegables dotados de células solares que captan la energía que se almacena en una batería interna. Simplemente tocando un botón, podemos calentar o enfriar los alimentos contenidos en las cajas de manera independiente. Ideal para esos quisquillosos y exigentes que pretenden el bocado calentito y la bebida fría.

Sunflower Lunchbox consta de tres compartimentos que, cuando se cierran, se conectan a un circuito eléctrico que puede calentar o enfriar a la vez o independientemente, a nuestro gusto.
Cuando se abre, el circuito se interrumpe poniendo a nuestra disposición los alimentos a la temperatura deseada para su consumo.

Cada recipiente cuenta con su propio visor que permite controlar la temperatura de la comida.
El conjunto se recoge en una práctica maletita de pequeñas proporciones que se transporta cómodamente.
Vía: Yanko Design
Electrónica más barata, electrónica más tóxica
No hace falta hablar ni entender inglés, el mensaje es absolutamente comprensible. Utilizando las geniales animaciones de The Story of Stuff Project, Annie Leonard hace una reflexión sobre la electrónica, cómo se diseña, fabrica, utiliza y elimina, y como podría mejorarse todo el proceso.
Algunos piensan que no se puede trivializar un tema tan complejo y que en siete minutos es imposible concretarlo sin simplificarlo excesivamente. También critican que se culpe sólo a las empresas y no a la gente que es, en definitiva, quien realiza la compra, quien demanda y quien tira a la basura.
Verdaderamente, de nada sirve que los fabricantes utilicen productos más ecológicos y más duraderos – a menudo más caros -, que introduzcan diseños modulares y que inviertan en I+D para reemplazar los productos químicos tóxicos por otros inocuos, si luego los consumidores no reaccionan y prefieren pagar menos y seguir contaminando que realizar un mayor desembolso inicial por productos más ecológicos.
No es fácil de resolver. O sí, según se mire.
Desde luego no puede dejarse una decisión tan grave al arbitrio de la buena voluntad del comprador. Harán falta varias generaciones de “Educación para la ciudadanía” antes de que la moral de la tropa le incline hacia el bien (de los demás, en apariencia). Y como, mientras eso llega, no podemos seguir contaminando, ni haciéndolo impunemente, habrá que adoptar soluciones por la vía de la regulación.
Debería gravarse la utilización de contaminantes en la fabricación de dispositivos electrónicos, que su precio final se corresponda con su ciclo real hasta que vuelva a hacerse reutilizable o se torne un residuo inerte, y debería informarse al consumidor de que está adquieriendo productos que tienen esas consecuencias. Hay que informar a los ciudadanos de que nuestras basuras electrónicas acaban contaminando a quienes menos puede defenderse, y lo que es peor, seguirán haciéndolo durante muchas décadas, lo que en un mundo globalizado siempre acaba por tener consecuencias que nos afectarán a todos…
Créditos
Vídeo: Annie Leonard, The Story of Electronics.
Michael Graham Richard, Ottawa, Canada on 11.12.10
The Story of Stuff Project
Urbanismo agrario

La ciudad de Broadacre. Frank Lloyd Wright, 1950-1955.
Gracias a una compleja planificación y sin que casi nos demos cuenta, los grandes núcleos urbanos son capaces de suministrar cuanto necesitan sus moradores. Pero las ciudades no tienen completamente resuelto el sistema alimentario de sus habitantes y quizá por eso, periódicamente se pone de moda la agricultura urbana.
Charles Waldheim, presidente del Departamento de Arquitectura del paisaje de la Universidad de Harvard, analiza en Design Observer enfoques anteriores a la fusión de agricultura y urbanismo y la manera en que la agricultura urbana puede afectar la forma de las ciudades. Sigue leyendo




