Según los resultados preliminares de la investigación realizada por el Departamento de Energía (DOE) y la Universidad de Colorado (EEUU), las turbinas eólicas instaladas en campos de cultivo harían algo más que producir electricidad.
Incluso cuando las palas de los aerogeneradores están quietas por falta de viento (de hecho, las palas contribuyen a la desaceleración del viento absorbiendo parte de su energía), se producen turbulencias de aire que “aceleran el proceso natural de intercambios entre las plantas y la capa baja de la atmósfera.” Sigue leyendo









