Agua de mar – sal = agua potable

Este agua tiene un color tan poco creíble
como la realidad de la ecuación del título

Paradojas aparte, no es por alarmar, pero es alarmante: la disponibilidad mundial de agua potable está disminuyendo a gran velocidad.

A medida que la población mundial aumenta también lo hace la demanda de agua ejerciendo presión sobre la limitada oferta del planeta. Si a la escasez añadimos el hecho de que estamos contaminando la que hay, es evidente que hay que actuar con urgencia.

Las soluciones no son distintas de las que impone una crisis energética (o financiera): mejorar infraestructuras, evitar la contaminación y educar a los consumidores, es decir consumir menos y más eficientemente.

Pero cuando uno mira el globo, todo lleno de agua, se pregunta si es posible que vayamos a pasar sed con toda la que la naturaleza ofrece. ¿Por qué no desalarla? Sigue leyendo

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