
El corcho es muy versátil, y dadas sus características de material renovable, ya que su obtención no daña al árbol, parece lógico el incremento de su uso en muebles, tejidos, joyas y adornos, tableros y, por supuesto, suelos.
Un suelo confeccionado con baldosas de corcho proporcionan una cálida y agradable sensación a cualquier habitación.
Compañías como Wicanders, que confecciona productos de corcho obtenidos por el Grupo Amorin portugués, dedicado a la explotación con exquisito cuidado de los bosques de alcornoques, sacan partido a este singular material, y Jenilek Cork Group, compañía fundada hace 150 años en la provincia de Bohemia del entonces Imperio austrohúngaro, hoy con cuartel general en Canadá, ha apostado por el aprovechamiento de los tapones de botellas para fabricar suelos tan aparentes como los cerámicos, pero sin necesidad de altas temperaturas. Sigue leyendo →