Papamoscas: un soplo de esperanza

Algunas aves migratorias parecen más capaces de adaptarse a los cambios del clima de lo que se pensaba. Investigadores de los patrones de conducta migratorios del papamoscas cerrojillo (Ficedula hypoleuca), afirman que el cambio de las condiciones climáticas están originando que las migraciones de estas aves empiecen antes en la primavera, aunque no llegan antes a sus destinos finales, algo que sería terrible para ellos ya que encontrarían menos comida a su llegada.

La fenología es la ciencia que estudia la relación entre los factores climáticos y los ciclos de los seres vivos. La cadena es inexorable: brotes vegetales, insectos y aves son completamente dependientes. Si se desajustan sus calendarios y cualquiera de ellos adelanta o atrasa su ciclo, no coincidirá con el eslabón contiguo y ese desajuste tendrá consecuencias dramáticas para las especies implicadas y, en definitiva, para la biología y la ecología.

Christian Both, de la Universidad de Groningen afirma que es el invierno en el sur de Europa quien detiene su avance:

Papamoscas macho

“Los biólogos sosteníamos que las aves migratorias tenían dificultades para adaptarse a los cambios climáticos porque están sometidas a calendarios rígidos y ritmos inflexibles, marcados por una primavera que llega en momentos distintos en los lugares de cría del norte y en los de invernada en África y Sur América.

Estos estudios muestran que el calendario de migración primaveral es flexible y que los pájaros responden al cambio climático, aunque de una forma indirecta: la época de crianza se adelanta progresivamente, naciendo antes los pollos. Hemos demostrado que el resultado del adelantamiento de los nacimientos es que las aves emigran antes y que esa emigración se ha venido adelantando los últimos 25 años. La razón por la que no adelantan su llegada no se debe a un retraso en la salida sino a las dificultades que encuentran en su paso por Europa del Sur.”

Los papamoscas pasan el invierno en el oeste de África, recorriendo entre cinco mil y nueve mil kilómetros hacia Europa y oeste de Siberia cada año, pasando a lo largo de su ruta, un tiempo en el norte de África alimentándose y recuperando fuerzas para el viaje.

Both sostiene que los pájaros llegaron al norte de África diez días antes en 2002 que en 1980, pero no llegaron a los Países Bajos o a Escandinavia antes.

Esto puede significar que algunas especies poseen la habilidad de adaptarse a los cambios climático, dice Both, “Como los cambio climáticos alteran las temperaturas de manera diferente en distintos momentos del año, la adaptación de los animales con complejos ciclos de vida anuales no puede realizarse mediante simples cambios en el fenotipo ni respuestas evolutivas… nos falta ver si la evolución puede modificar las especies lo suficientemente rápido como para evitar su declive.”

Vía: treehugger

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