Aproximadamente el 80% de los plásticos acaban en el vertedero tras un sólo uso y de éstos, sólo un 7% se recicla. Muchos de esos plásticos tardarán más de 400 años en descomponerse.
El Reino Unido genera alrededor de 30 millones de toneladas de residuos domésticos al año, de los que 5,9 millones de toneladas corresponden a envoltorios. No es raro, pues, que cerca del 96% de las gaviotas muertas en el norte de Escocia tengan grandes cantidades de trozos de plástico en sus estómagos procedentes de bolsas de basura.
Una botella de leche de vidrio de hoy es un 65% menos pesada de lo que era en 1940; una botella de plástico de detergente líquido, un 58% más ligera que en 1970 y una caja de cartón un 14% menos que en 1971. Pero aunque la industria dedicada a la producción de envases y embalajes ha ido mejorando y reduciendo ostensiblemente la cantidad de material residual, lo cierto es que el aumento imparable del consumo y la acumulación de residuos no reciclables es muy preocupante.

Harmless Packaging, “Embalaje inofensivo”, es una línea de productos para embalar completamente compostable, producido de forma eficiente para un consumo responsable.
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