
Una monja benedictina a su llegada al nuevo convento, cerca de Helmsley, North York Moors.
Foto: The Guardian
The Guardian nos cuenta que cuando las monjas benedictinas del convento de Nuestra Señora de la Consolación tuvieron que mudarse de Worcestershire (un edificio de 171 años), priorizaron para el nuevo convento todo un paquete de características que harán que la sostenibilidad sea la nota dominante el resto de sus días.
Con una inversión de 4.7 millones de libras, el nuevo convento tiene captadores solares para calentar el agua, una caldera de biomasa que podrá abastecerse de los residuos vegetales procedentes de la limpieza de los bosques locales y una cubierta ajardinada con sedum para mejorar el aislamiento y potenciar la biodiversidad.
El agua de lluvia recogida por varias cubiertas se acumulará en un aljibe que servirá para llenar la cisterna del WC y, en lugar de utilizar una planta de tratamiento de aguas residuales típica -funcionando con electricidad- los arquitectos han optado por una instalación natural basada en distintas especies vegetales y técnicas de digestión anaeróbica que filtrarán para reutilizar el agua para riego por goteo.
Los materiales básicos para la construcción -piedra y madera- han sido obtenidos de fuentes lo más cercanas posible al emplazamiento del convento.
Bueno, hasta aquí la noticia de un nuevo edificio verde. Pero ¿qué tiene éste de especial para que resulte tan interesante? El arquitecto del proyecto, Gill Smith (Feilden Clegg Bradley Studios) nos da algunas claves:
Para las monjas, ha supuesto conocer aspectos de edificación con los que nosotros nos identificamos y para nosotros, ha sido como una inmersión en las profundidades de la vida monástica. El convento es el mundo en el que viven 24 horas al día todos los días de su vida y hasta ahora, no nos habíamos encontrado con un reto similar. Teníamos que dotarles de cualquier cosa que pudieran necesitar, por duro que fuera. Había que crear toda una diversidad de mundos en su interior.
Un convento de clausura puede verse como un microcosmos del mundo, un ejemplo perfecto de como podrían ser las cosas a escala planetaria. Nosotros mismos vivimos en un enorme convento de clausura que es el planeta que habitamos, también con sus propios muros y lindes. En cada acción que realizamos deberíamos cuestionarnos si no estamos traspasando los límites. Trabajar fuera de ellos podría suponer romper la integridad funcional de nuestro ‘convento’. Brillante comparación.
Vía:: The Guardian
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quisiera saber en que lugarde inglaterrase encuentra el convento graias