
El cambio climático forma ya parte de nuestra cultura cotidiana. Es tema desde las conversaciones más serias a los chistes menos profundos, un tema tan usado que podría pensarse que corremos el riesgo de que sature nuestra capacidad de sorpresa y reacción, convirtiéndose en algo “lógico” a lo que nos hemos acostumbrado.
Cada vez son menos las voces que ponen en duda la evidencia, y se suceden informes que nos muestran un futuro que varía de lo apocalíptico a lo intrascendente, según la militancia del informante.
En cualquier caso, ya nadie niega la evidencia de que la contaminación, el “factor humano”, es el causante del trastorno, y entre los efectos observados, uno de los más preocupantes es aquél que parece mostrarnos que la vuelta atrás no es posible sin volver a trastornar gravemente el entorno. Recuérdese, por ejemplo, el sorprendente efecto negativo que sobre la temperatura tuvo el hecho de que tras el 11 de septiembre dejaran por unos días de contaminar el espacio aéreo norteamericano.
La Asociación para la Conservación de la Vida Salvaje (Wildlife Conservation Society) ha elaborado un informe en el que se recogen una docena de enfermedades que se propagarán a medida que el planeta se caliente y cambien los regímenes de precipitaciones. Casi todas ellas cuentan con uno o varios animales vector, que pueden servirnos de indicador para dar la voz de alarma.
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Esta es la lista:
- Gripe aviaria, particularmente la cepa H5N1, enfermedad vírica que a fines del siglo pasado comenzó a cambiar de huésped.
- Babesiosis o babesiasis (descrita por Victor Babes), enfermedad parasitaria similar a la malaria, provocada por protozoos del género Babesia que utiliza como vector la garrapata y que suele afectar a los animales domésticos, en especial a los perros, pero que empieza a ser común en determinados lugares del norte de la zona atlántica de EEUU, por lo que se la denomina también “malaria del norte”.
- Cólera: enfermedad bacteriana sobradamente conocida que se propaga rápidamente cuando se descuida la calidad del agua.
- Ébola: filovirus altamente contagioso que provoca fiebre hemorrágica y que afectaba sólo a los primates, pero se ha extendido a otros mamíferos.
- Ascaris del mapache, causado por Baylisascaris procyonis: parásito del intestino de los mapaches cuyos huevos, eliminados con los excrementos, sobrevien varios años en el medio ambiente contagiando a otros animales, incluido el hombre.
- Borreliosis o enfermedad de Lyme, infección bacteriana también causada por una garrapata muy difícil de diagnosticar porque su sintomatología es variadísima.
- Peste: una de las enfermedades transmitidas entre animales – humanos incluidos – más antigua de cuantas se conocen.
- Mareas rojas provocadas por la proliferación de algas rojas productoras de toxinas que empiezan afectando a los moluscos y pasan a cuantos se alimentan de éstos
- Fiebre del valle del Rift: otra zoonosis viral que afecta principalmente al ganado, pudiendo pasar de éste al hombre.
- Enfermedad del sueño o tripanosomiasis, en la que intervienen protozoos del género Trypanosoma y moscas Glossina (moscas tsé-tsé)
- Tuberculosis: una de las enfermedades más prevalentes del mundo, causada por una mycobacteria que se transmite por el aire
- Fiebre amarilla o vómito negro: enfermedad viral transmitida por un mosquito, causante de epidemias devastadoras en el pasado.
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Pero, quiero insistir, las enfermedades no las causan las aves, ni los mapaches, ni los ciervos, ni las ratas, como tampoco los insectos, ni los ácaros…
Fuente : Todas las imágenes son de Wikimedia Commons.






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