
Se dice que eres lo que comes, pero la gente rara vez considera el impacto climático de nuestra alimentación diaria.
Según un estudio publicado en el 2006 por Gidon Eshel y Pamela Martin, profesores de geofísica en la Universidad de Chicago, nuestro consumo de carne roja puede ser tan malo para el planeta como lo es para nuestros cuerpos.
En el caso de los americanos, cuyas dietas son intensivas en carnes rojas, bajar en la cadena trófica hasta practicar una dieta de base vegetal puede reducir tantas emisiones de gases de efecto invernadero como pasar de conducir un todo terreno Chevrolet a un Toyota Prius.
Para realizar el estudio se examinó la cantidad de combustibles fósiles utilizados – y por lo tanto el nivel de producción de gases de efecto invernadero – necesarios para cinco dietas diferentes.
La dieta vegetariana resultó ser la de mayor eficiencia energética, seguida por las aves de corral, y lo que ellos llaman “la dieta media americana”, que consiste en un poco de todo.
Hubo un sorprendente empate en el último lugar. En términos de energía necesaria para la recogida y el tratamiento, el pescado y la carne roja terminaron en un “virtual empate”, pero eso sólo teniendo en cuenta la energía consumida. Al considerar otros factores, tales como flatulencia bovina y el gas liberado por el estiércol, la carne roja se coloca en último lugar.
El pescado se mantiene en cuarto lugar, a cierta distancia detrás de las aves de corral y la dieta media americana, principalmente porque el tipo de pescado preferido por los estadounidenses requiere una gran cantidad de energía para la captura.
Para ser fieles a la verdad los autores del estudio son vegetarianos pero no creo que estén muy alejados de la verdad.
Vía | ABCNews
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