Conocido es por todos que estamos inmersos en una crisis económica, financiera, y hasta de ideas, ideas que llevadas a buen término pueden ayudarnos a superar esta crisis. ¿Por qué con la eficiencia energética?, porque su definición ya lo indica:
Consideramos como eficiencia energética (EE) al conjunto de actuaciones y acciones dirigidas a optimizar la relación entre la energía consumida y los productos/servicios finales resultantes. Conseguimos lo anterior mediante el aumento de inversiones a nivel tecnológico y mejoras en diversos aspectos de la gestión y de los hábitos de actuación diarios.
Dicho esto, sabemos que en España gran parte de la crisis viene por el fuerte parón en el sector de la construcción que ha llenado de desempleados las oficinas del INEM.
También conocemos que gran parte de los edificios con más de 20 años de antigüedad en España son muy ineficientes energéticamente, están mal aislados térmica y acústicamente y sus cerramientos (ventanas y puertas) dejan mucho que desear.
Además de todo esto hay que tener presente que el nuevo Código Técnico de la Edificación (CTE) entró en vigor para subsanar todos estos aspectos en las nuevas construcciones e incorporar la energía solar térmica para la obtención de ACS, como medio de ahorro energético.
¿Qué podemos hacer ante este planteamiento?. Lo mismo que ha planteado el gobierno francés, pero mejorándolo.
El ministro francés de Ecología, Jean-Louis Borloo, firmó el pasado día 26 de febrero un acuerdo con los sectores de la banca y la construcción para lanzar un tipo de préstamo a tipo cero destinado a quienes acometan obras para aislar su vivienda y ahorrar energía.
Según Borloo: La factura anual de calefacción de un hogar francés supone aproximadamente unos 900 euros, e incluso 1.800 euros si la casa no está bien aislada, y el sector de la construcción genera 123 millones de toneladas de CO2. La batalla del ahorro de energía se juega principalmente en los edificios. Los propietarios que contraten un ‘ecopréstamo’ para cambiar sus ventanas o aislar sus tejados amortizarán su inversión con el ahorro que tendrán, tratándose esto de un asunto prioritario.
Los préstamos a tipo cero podrán solicitarlos, sin condiciones previas ligadas a los ingresos, los propietarios de una vivienda principal construida entre el 1 de enero de 1948 y el 1 de enero de 1990. También podrán acudir a ellos las comunidades de vecinos.
Para poder beneficiarse del préstamo habrá que hacer obra en al menos dos de las categorías siguientes: aislamiento de tejados, de las paredes que dan al exterior, ventanas y puertas, sustitución de calefacción o instalación de una calefacción o calentador de agua que use energías renovables.
El banco prestará hasta 300.000 euros que habrá que devolver en un plazo de diez años, ampliable a quince.
Si a esto le añadimos que con el mismo préstamo este tipo de edificios optasen a la instalación de energía solar térmica para el ACS, estaríamos convirtiendo edificios derrochadores en edificios modelicos en el uso energético.
Espero y deseo que por algún medio le llegue este planteamiento al ministro Sebastián, considero que es una gran oportunidad de dar empleo a muchísima gente y generar riqueza en un país necesitada de ella.
Más información via El País

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Me parece una idea excelente. Tenemos más que sufientes casas nuevas, renovemos las viejas y vayamos hacia la autosufiencia energética en la medida de lo posible. Conseguiremos más trabajo en las pequeñas y medianas empresas de la construcción y afines, que son las que realmente crean más empleo.
Sorprende lo que nos cuesta cambiar patrones, a pesar de las quejas que suscitan las subidas de la factura de la luz o de los precios del transporte público, nos resistimos a adoptar medidas de eficiencia, incluso autosuficiencia, energética o a movernos en bici por la ciudad.
Nos queda mucho camino, pero confío en que sigamos avanzando hacia un cambio de modelo
Gracias por vuestro esfuerzo divulgativo