
Richard Hawkes acaba de construir lo que él denomina vivienda sin emisiones, usando técnicas modernas pero demostrando que el diseño contemporáneo puede utilizar materiales y artes que integren nuevas tecnologías, produciendo edificios altamente sostenibles con un impacto mínimo sobre la Tierra.

La casa se llama Crossway y está cerca de Staplehurst, en Kent y según su dueño, el arquitecto Richard Hawkes, es una de las primeras casas “zero-carbon” (término ya manido donde los haya) del Reino Unido, donde se calcula que las viviendas son causantes del 27% de las emisiones de CO2.
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El espectacular tejado está basado en una técnica quizá anterior al siglo XIV, la de la bóveda de albañilería, también llamada bóveda de ladrillo, tabicada, bóveda plana, extremeña, valenciana, catalana… utilizada sobre todo en el Mediterráneo español y de la que quedan excelentes ejemplos en Cataluña, y que extendió por el mundo el valenciano Rafael Guastavino, cuyo centenario celebramos el pasado 2008.
Se trata de una bóveda de 20 metros de largo cubierta de tierra y plantas, increiblemente delgada y eficiente, que aporta al interior la grata calidez del ladrillo. Además de evitar la utilización de materiales energéticamente más costosos, como el hormigón, proporciona una gran masa térmica que permite retener el calor, absorbiendo las fluctuaciones de temperatura y reduciendo la necesidad de sistemas centrales de calefacción o refrigeración.
Kris de Decker en un artículo en Low-tech Magazine titulado “Tejas en lugar de acero: el arte de la bóveda de albañilería” (“Tiles as a substitute for steel: the art of the timbrel vault”) escribe:
Ladrillo, piedra y hormigón son materiales resistentes a la compresión, puedes apilarlos casi indefinidamente, pero débiles a la tensión; si aumenta la amplitud de la estructura, hay que añadir columnas que lo sostengan o se derrumbará.
El problema se soluciona con estructuras de acero, cuya resistencia a la tracción es muy superior a la de esos materiales. Antes de la Segunda Guerra Mundial la debilidad del ladrillo a la tensión era compensada con superior artesanía.
La bóveda plana permitía levantar estructuras que los arquitectos de hoy no se atreverían a realizar sin reforzamiento de acero. La técnica era barata, rápida, ecológica y duradera.

Crossway House cuenta con un sistema de calefacción que combina fotovoltaica y térmica con una caldera de biomasa, que proveen de la energía que se necesita. Además, todo el edificio está aislado utilizando papel de periódico reciclado.
Muy recomendable: si no has podido verla, no te pierdas esta página de la Exposición Guastavino Co. la reinvención del espacio público en Nueva York
Fuente : Ethical LivingBlog


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