
Jimmy Carter inauguró la era solar cuando apretaba aquella crisis del petróleo. “The Solar Age”, clamaron desde los púlpitos de la política los propagandistas de la cosa.
Pero el atrevimiento no pasó de colocar dos paneles solares en los tejados de la residencia presidencial.
Y, como parafraseando el estribillo de la canción, llegó Ronald y los hizo quitar.
Eso habría sido todo si no fuera porque acabaron en poder del Unity College de Maine que instaló uno en el tejado de su cafetería y acabó donando el otro al Museo Jimmy Carter.
Ahora, los suizos Christina Hemauer y Roman Keller viajan atrás en el tiempo mostrándonos el camino que siguieron los paneles y entrevistando a quienes se vieron involucrados en la toma de decisiones.
“A Road not Taken” nos recuerda que los humanos, a pesar de contar entre nuestras expresiones favoritas aquello de “ver las orejas al lobo”, casi nunca somos capaces de aplicarnos el cuento.
¿Cambiará Obama esto? ¿volverá a poner los paneles en la Casa Blanca?
Vía : Treehugger
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