
Las pequeñas luces señalizadoras que llevamos en nuestras bicis sirven para alertar de nuestra presencia a los demás conductores, pero no hacen mucho para delimitar una zona de seguridad alrededor de nosotros, como hacen los carriles bici.
‘Pintar’ con luz láser un carril bici luminoso serviría para establecer esa delimitación manteniendo a los ciclistas seguros mientras circulan por la calzada de noche. Actualmente solo se trata de un concepto pero, a juzgar por el interés que está suscitando en internet, muy pronto alguien podría animarse a hacerlo.
Más allá de la utilidad de seguridad que proporciona esta idea, también hay que considerar el planteamiento ético-social que conlleva: si las autoridades de tu localidad no son capaces de apoyar a los ciclistas dotándoles de infraestructuras seguras, puedes hacerlo tú mismo, de una manera auténtica y no destructiva.