El metacrilato de metilo se obtiene a partir de acetona y cianuro de hidrógeno, es tóxico e inflamable. Su aplicación principal es en la producción de plástico transparente (polimetacrilato) y polímeros acrílicos. Por ejemplo para la fabricación de botellas y CD, el primero, y en la obtención de pinturas y recubrimientos, el segundo. En líneas generales, se usa ampliamente en la industria del automóvil, iluminación, cosmética, espectáculos, construcción, óptica, fabricación de prótesis óseas y dentales, aditivo de fármacos como retardante…
Investigadores de la Universidad de Duisberg-Essen en Alemania han descubierto un enzima bacteriano con el que fabricar cristal acrílico y pintura en lugar de usar combustibles fósiles originando residuos tóxicos.
Aunque ya se han usado bacterias antes para fabricar diversos plásticos, investigadores de la Universidad de Duisberg-Essen, Alemania, han descubierto un enzima bacteriano que abre una nueva vía para la biosíntesis de vidrio acrílico, transparente, resistente a los golpes y duradero. Los investigadores creen que este vidrio acrílico puede revolucionar el mercado en una década. “Tenemos el enzima”, dice Thore Rohwerder, microbiólogo de la Universidad de Duisberg-Essen, “ahora tenemos que conseguir la forma de producir grandes cantidades. Somos optimistas”
La ventaja del polimetacrilato frente a otros plásticos transparentes, como el policarbonato o el poliestireno, es su mayor transparencia, y su resistencia a la intemperie y al rayado.
Rohwerder y Roland Müller, del Hemholtz Centre para la investigación del medio ambiente en Alemania, estudiaron inicialmente un método para la biodegradación metil-terciario-butil-éter (MTBE), un aditivo de la gasolina. En un artículo publicado en junio de 2006 describían un enzima bacteriano capaz de degradarlo. Los investigadores también mencionaban un beneficio añadido: la posibilidad de crear 2-HIBA (2-hydroxyisobutyryl-CoA mutasa), un precursor del cristal acrílico.
Pero hasta este año los investigadores no habían desarrollado el enzima que se convierte en vidrio acrílico tras una serie de reacciones orgánicas simples. “El proceso es muy difícil para los químicos, pero muy fácil para el enzima” dice Rohwerder. Azúcar, alcoholes o ácidos grasos son el alimento de la bacteria que usa el enzima para fabricar el precursor plástico.
Otro beneficio es que este enzima permitirá sustituir (y prohibir) los disolventes químicos. Para realizar una polimerización química hay que realizar reacciones con disolventes orgánicos, pero cuando se fabriquen con el enzima, podrá hacerse con agua.
Christophe Schilling, fundador y presidente de Genomatica, compañía química de San Diego, apunta que el éxito del plástico depende de la economía: “en última instancia tendremos que diseñar un organismo que pueda producir suficiente cantidad para hacer el proceso económicamente viable”
La compañía alemana Evonik Industries ha adquirido los derechos de la patente de aplicación del enzima e intentará realizar el proceso en cantidades industriales. Con la ayuda de la compañía, los investigadores estiman que en unos cuatro años podría estar funcionando una planta piloto, que en unos diez sería productiva. Aunque, afirma Rohwerder, todo puede cambiar:
“Nunca se sabe. Si el proceso funciona bien en dos años… mejor que mejor. Todo depende de los que se esté dispuesto a gastar. Si dispusiéramos de varios millones de euros, lo haríamos en dos años”.
Vía : Technology Review

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