El Nobel de Química 2008 ha sido concedido a tres científicos por sus trabajos con una proteína presente en algunas medusas que han revolucionado la biología y la medicina. El premio reconoce a Osama Shimomura, del Laboratorio de Biología Marina en Woods Hole, MA; Martin Chalfie de la Universidad de Columbia, Nueva York y Roger Y. Tsien, de la Universidad de Californa, en San Diego, por su trabajo sobre la proteína de la fluorescencia verde (GFP)
Gracias a esta molécula se han hecho visibles al microscopio mecanismos moleculares de las células, enriqueciendo el conocimiento de los biologos de procesos biológicos fundamentales. La Fundación Nobel en su anuncio, describe GFP como
“Una de las más importantes herramientas usadas en la biociencia contemporánea, con la ayuda de la cual los investigadores han desarrollado caminos para ver procesos previamente invisibles, como el desarrollo de las células nerviosas en el cerebro o la expansión de las células cancerosas.”
Insertando el gen productor de GFP en organismos como bacterias, gusanos o ratones, los biólogos pueden ver, por ejemplo, los cambios operados en la expresión de los genes de las células cancerosas y la formación de la compleja proteína responsable del Alzheimer. Pueden incluso seguir el movimiento de las proteínas durante el desarrollo de los organismos, el camino de las células migratorias y estudiar los mecanismos de la división celular con detalle.
La proteína de la fluorescencia verde fue aislada en la medusa Aequorea victoria capaz de brillar cuando se excita. Shimomura, profesor emérito de Wodds Hole, comparte el premio por haber aislado la molécula responsable en el verano de 1961.
A diferencia de otras proteínas bioluminiscentes, GFP no necesita energía para brillar, simplemente convierte luz azul o ultravioleta en luz verde. Esta cualidad es sumamente importante para los investigadores, ya que les permite estudiar la biología celular al microscopio sin necesidad de tinción, es decir, sin tener que añadir productos químicos que alteran los tejidos en estudio.
Martin Chalfie, catedrático del departamento de ciencias biológicas de la Universidad de Columbia, fue el primero en mostrar el valor de la GFP como marcador genético. En 1994 Chalfie demostró la técnica en un pequeño gusano llamado C. elegans, constituido por unos pocos miles de células. Introdujo el gen de la GFP en el genoma de elegans y comprobó cómo las células expresadas brillaban. De esta manera, Chalfie demostró que el GFP podría ayudar a los biólogos a identificar qué células se expresaban con un gen determinado.
Roger Y. Tsien, profesor de bioquímica de la Universida de California, en San Diego, basándose en los trabajos de Shimomura y Chalfie, desarrolló muchas variaciones de GFP, cada una de las cuales brilla con un color diferente, permitiendo a los investigadores marcar diferentes procesos biológicos dentro de la misma célula. Experimentando con variaciones en la secuencia del gen productor de GFP, Tsien desarrolló proteínas que fluorescen de color azul o amarillo en la oscuridad. Más tarde investigadores rusos han desarrollado un complejo rojo fluorescente.
El conocimiento de las proteínas y sus interacciones, es el conocimiento de las causas potenciales de enfermedad, y permitirá encontrar mejores tratamientos. La ciencia ya tiene sus miras en el nivel siguiente al del genoma, la era del proteoma empieza a ser realidad.
Vía : Technology Review MIT
Fuente: Wikipedia

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