
Ya hemos visto algunas utilidades de las cubiertas fotovoltaicas en los aparcamientos, como la de producir y vender electricidad o incluso para recoger el agua de lluvia y utilizarla para el riego. Los beneficios de estas cubiertas son obvios: grandes extensiones para la captación de energía solar que, además, proveen de sombra a los vehículos.
Podría resultar interesante combinar estas instalaciones con la próxima avalancha de los coches eléctricos y con las infraestructuras que serán necesarias habilitar para su recarga, así como las estaciones de servicio. Por ejemplo, un parking con una cubierta de 2 MW podría suministrar electricidad a 1000 coches con una potencia de 2 kW·h, casi la misma que se consume en una vivienda. Y si, teóricamente, podremos recargar nuestro coche en casa, ¿por qué no íbamos a poder hacerlo en el parking de un supermercado mientras hacemos la compra?
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