
Leo en Los Ángeles Times una entusiasta defensa de un nuevo tipo de transporte personal cuyas imágenes me recuerdan las de un libro de Kenneth K. Goldstein, ‘El Mundo del Futuro’ que solía embobarme cuando era pequeño. Unos pequeños coches sin conductor, recorrían la ciudad sobre una red de monorailes elevados.
El artículo de Catherine G. Burke, también llama la atención sobre el hecho de que el consumo de gasolina y las emisiones de CO2 no son los únicos inconvenientes que tienen los coches. Los accidentes de tráfico, la congestión, los costes de los seguros y la incapacidad de conducir para muchas personas (pronto seremos más de 70 millones de jubilados) apuntan a otras razones.

Los Personal Rapid Transit (PRT), también conocidos como Podcars, son una alternativa al modelo de transporte basado en el automóvil. Se trata de un sistema de transporte bajo demanda, privado y de funcionamiento continuo para personas y mercancías ligeras. Circulan sobre monorailes elevados, siguiendo el curso de calles y carreteras ya trazadas, funcionando solo con electricidad. La mejor forma de entender qué son, es pensar en una especie de taxis elevados del suelo que circulan sin conductor. Todo el control está informatizado, por lo que no puede haber ningún accidente con pérdidas de vidas humanas. Cada vehículo puede llevar hasta cuatro personas, y aún llevando solo a una, seguiría resultando más rentable que un coche.

El coste de la inversión es de unos 25 a 40 millones de dólares por milla, incluyendo el monorail, los vehículos y las estaciones; un coste realmente bajo si se compara con los 100 a 300 millones que puede suponer la misma milla de un metro subterráneo convencional. Puesto que discurre por encima de calzadas y aceras ya trazadas, hay menos costes de derechos de propiedad.

Los detractores de esta modalidad de transporte dicen que es inviable. Según ellos, para que un transporte sea rentable, debe ser utilizado por mucha gente que va a los mismos sitios. Un sistema de Podcar sería mucho más complejo y caro que un sistema público convencional. además de afear el paisaje.
Sin embargo, posiblemente desconozcan que el sistema ya es una realidad. En el aeropuerto de Heathrow (Londres) el ULTra (cuyas fotos puedes ver en este post) conectará pronto la ciudad con el aeropuerto. El Vectus, un podcar coreano, está siendo probado en Uppsala (Suecia). Uno de los dos sistemas se instalará en la eco-ciudad de Masdar, en los emiratos árabes, la ciudad que presume de ser la primera libre de coches y de CO2.
Todo ello prueba que, a pesar de tratarse de un sistema que aún tendrá que madurar mucho, muchos ya piensan que será rentable.

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Me sorprende mucho que en un blog de sostenibilidad de nivel como este se digan frases del tipo “[...]eco-ciudad de Masdar, en los emiratos árabes, la ciudad que presume de ser la primera libre de coches y de CO2.”
Sobre este aspecto me gustaría decir que actualmente existen ciudades sin coches, como por ejemplo Zermatt, en Suecia, luego Masdar nunca podrá ser la primera en no tener coches. Llega tarde.
Tampoco es correcto decir que una ciudad sea libre de CO2, a no ser que no tenga personas, ni animales, ni planta… ¡ni vida! Cualquier ser vivo emite CO2 al respirar.(¿sería entonces una ciudad?)
Y finalmente me parece muy osado, e incluso despectivo, afirmar que una ciudad pueda ser sostenible. La sostenibilidad (y vosotros lo sabréis mejor que nadie) va más allá de emisiones de CO2, de no tener ruidos o no tener coches. Hay muchos otros aspectos tanto o más importantes, como por ejemplo, tratamiento de residuos, generación de electricidad, acceso y tratamiento de agua, obtención y explotación de recursos naturales… por no hablar de la sostenibilidad social. Creo que, por mucho que nos pese, ninguna ciudad podrá ser jamás sostenible. Por definición. Otra cosa es que pueda reducir su impacto ambienta.
Por todo ello, me gustaría que de cara a la elaboración de futuros artículos se cuidasen más estos detalles, que no hacen más que banalizar la sostenibilidad porque parece que todo es sostenible.
Por todo lo demás, decir que me gusta vuestro blog (lo leo cada día a través de feeds) y que me encantan iniciativas como esta. ¡Adelante!
Saludos,
Carlos Cámara
(del artículo de Los Ángeles Times, fuente de este artículo).
Por lo demás, totalmente de acuerdo contigo. La sostenibilidad se mide por muchos más indicadores, como los que mencionas.
Gracias por tus palabras de apoyo ;)
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