Procuremos no andarnos por las ramas…

Tendencias medioambientales e impacto climático: conclusiones para la industria del libro de EEUU“  es un informe realizado por The Green Press Initiative y The Book Industry Study Group agrupaciones norteamericanas del sector del libro y de la prensa escrita, en el que se destacan una amplia variedad de indicadores medioambientales de la industria del libro y calcula las emisiones contaminantes. Este innovador informe, que recoge datos de más de 95 editoriales, imprentas y fábricas de papel, también incluye los riesgos de usar papel procedente de fuentes controvertidas y destaca los casos de compañías que han adoptado medidas activas para minimizar el impacto.

De acuerdo con este informe, sin duda de gran importancia por su contenido y por provenir de la propia industria del libro, el consumo anual de papel para libros en EEUU es de 1,6 millones de toneladas cúbicas (Tm3). Teniendo en cuenta que para conseguir 1 Tm3 se requieren entre 17 y 24 árboles, en un año se talan por este concepto en EEUU alrededor de 30 millones de árboles.

Es cierto que también ha crecido la utilización de papel reciclado, pero al hacerlo mucho menos que el de papel virgen, el total estimado no supera el 10% de todo el papel usado, Insisto, SÓLO en la producción de libros. Y para colmo, la mayoría de los árboles no proceden de granjas forestales (Sin contar con que en muchos casos las propias explotaciones causan impactos devastadores en selvas y bosques naturales y comunidades indígenas)

La activista escocesa Mandy Haggith, autora del libro “Paper Trails” (que subtitula “Del árbol a la basura. El verdadero coste del papel”), explicaba en una entrevista en The Independent el pasado mes de julio:

“A nadie le gusta pensar que el papel que usa procede de la tala de árboles y prefiere guardar en la mente la imagen amable de que proviene del reciclado o de explotaciones forestales “sostenibles” que crecen en ordenadas filas, probablemente en algún lugar de Suecia”. Pues no. Globalmente, el 70 % de los 335 millones de toneladas de papel usado anualmente por el mundo proviene de fuentes naturales, no de granjas. En Canadá, por ejemplo, el 90 % de la pulpa de papel proviene directamente de sus bosques originales”


El papel tiene un significado cultural mayor que el de otros recursos, dice. Es un símbolo de civilización y una “herramienta para transferir ideas a lo largo del espacio y del tiempo”, pero eso no es razón para no sacar a la luz sus sucios secretos: el pesado coste social y medioambiental que supone nuestro creciente apetito de pulpa virgen.

Y no sólo se hace daño en aquellas partes del mundo asociadas con extracciones ilegales, como Indonesia o Brasil, también sucede en el hemisferio norte, desde Canadá a Rusia, Finlandia y Escocia.

Su libro comienza llamando la atención sobre el hecho de que el papel se ha convertido en un bien de consumo diario en nuestras vidas y prosigue estudiando el proceso de producción y el del propio consumo, desde los primeros pasos hasta su eliminación. En algunos capítulos se traslada entre los indígenas desde Sumatra a China, donde procesos artesanales han dado paso a una gigantesca industrialización, y a Rusia, para evaluar los daños hechos al único bosque de taiga que existe en el planeta. Y nos muestra papel obtenido de vetustos árboles, de especies como el roble de Manchuria o el pino de Corea…

Haggith ataca la creencia generalizada de que el papel es un material natural prácticamente hecho con un poco de pasta de madera y agua. En realidad, es el resultado de un sofisticado proceso de ingeniería química con un elevado coste medioambiental. La fabricación de una sólo hoja de papel consume unos 200ml de agua, un vaso, y genera las mismas emisiones que el encendido de una bombilla estándar durante una hora. El reciclado sería una solución si todos compráramos productos hechos con papel reciclado en lugar de los suaves papeles que ofrecen las compañías internacionales, hechos con pulpa virgen.

Haggith, no obstante, es optimista y piensa que cambiaremos nuestros hábitos, aprenderemos a reducir el consumo y a no obsesionarnos con el brillo del papel blanco…

(Este es un buen espacio para publicidad de e-readers)

Vía :: GreenPress Initiative

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Un pensamiento en “Procuremos no andarnos por las ramas…

  1. Es cierto que abusamos del papel. No concibo ninguna actividad diaria, laboral o doméstica, en el que no esté presente.

    Quizás en un futuro más o menos próximo, a medida que la tecnología vaya copando nuestras vidas – y con permiso de las multinacionales- podamos prescindir de libros, revistas y periódicos, pero me cuesta más creer que podamos hacer lo mismo con el de embalajes o el que usamos con fines higiénicos.

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