
Después de leer el perfil de Shai Agassi realizado por la revista Wired, la historia del emprendedor empeñado en electrificar todo el sistema de transporte de un país y transformar profundamente, de paso, el modelo de negocio de los automóviles, nadie se queda indiferente.
El país en cuestión es Israel, aunque ya hay más candidatos -Dinamarca y Hawaii- para continuar con el experimento. La idea de Agassi consiste en utilizar vehículos eléctricos bajo un modelo similar al que usan la mayoría de compañías de telefonía movil, invirtiendo las ganancias obtenidas en el desarrollo de una red inteligente de puntos de conexión (enchufes) encargada de mantener las baterías de tu coche eléctrico siempre cargadas.

El plan, un poco más complicado que todo eso, encara el mismo problema con el que se enfrentan las empresas que desarrollan vehículos híbridos conectables (plug-in hybrids): las baterías tienen una vida limitada y requieren un prolongado tiempo de carga. Los híbridos solucionan este problema en parte, gracias al motor de explosión con el que conviven. La start-up de Agassi, Better Place, pretende eliminar completamente el uso de combustibles de este escenario por medio de la utilización de esta red eléctrica por suscripción. Una idea muy audaz que ya cuenta con la financiación y colaboraciones necesarias para ponerla en marcha en 2011, aprovechando el boom de los coches eléctricos.
Este modelo sería compatible con los vehículos híbridos que existieran en el mercado aunque, obviamente, va dirigida a los vehículos eléctricos. Podría crecer geográficamente de manera similar a como lo hace cualquier compañía de telecomunicaciones, extendiendo poco a poco el ámbito geográfico de su cableado.
Agassi pretende utilizar en su red únicamente electricidad procedente de fuentes renovables, como la solar o la eólica. Sería como pagar una especie de impuesto que te permite utilizar libremente un vehículo y a la vez, sirve para impulsar el desarrollo de las energías renovables. Lo curioso de este modelo es que haya partido de una iniciativa privada y no del gobierno (como correspondería…)
El aspecto más controvertido de este innovador modelo de negocio es que antepone la ‘cultura del coche’ a otros objetivos más verdes (y ampliamente defendidos) como la mayor utilización del transporte público, caminar más o utilizar la bici (en realidad, todo ello sería incompatible con el negocio de Better Place).
Lo cierto es que la ‘movilidad personal’ es una palabra maravillosa, un lujo para muchos y una necesidad para la mayoría. Y si podemos disfrutar de esta movilidad sin que suponga un alto coste para el medio ambiente… mucho mejor ¿no?
No queda muy claro en que consistiría el sistema.
Hace más de 10 años que pienso que la Administración debería promover una solución así, especialmente en las ciudadades.
- Vehículos eléctricos de varios modelos: turismos sencillos de 2 y 4 plazas, furgonetas para reparto, etc.
- Aparcamientos en el extraradio de las ciudades con prohibición de conducir vehículos no eléctricos en la ciudad. En una zona de esos aparcamientos, así como en distintos nodos de la ciudad, habría estaciones de vehículos eléctricos de alquiler mediante tarjeta magnética. Los usuarios deberían disponer de distintas ofertas por uso.
- En estos aparcamientos se cargarían las baterías sea por cable o por inducción. Además todos dispondrían de placas solares.
- Cuando los convertidores de agua a hidrógeno sean rentables se dotaría a los vehículos de dicha tecnología.
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La idea me parece genial, consiste en pasar de la movilidad concebida como producto (‘me compro un coche’) a la movilidad concebida como servicio (‘pago por el servicio de usar un coche’).
Las ganancias de ‘alquilar’ los coches eléctricos se reinvirten en la mejora de la red: extendiendo el territorio y poniendo más puntos de conexión.
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