¿Comida local o importada?: depende

Un tema candente: local vs. importado. Para adoptar la mejor decisión de compra posible, ¿qué deberíamos elegir?. Hace muy poco, un estudio -frecuentemente citado- de la Universidad de Lincoln sobre ‘el argumento local’, ha sido revisado (PDF) para incluir el espectro completo de la emisión de gases de efecto invernadero. Dicho estudio compara la energía consumida en la producción y transporte de cuatro productos alimenticios: cordero, manzanas, cebollas y leche.

A veces, la comida importada es mejor que la local
El estudio original concluía que era mejor comprar cordero, manzanas y leche de Nueva Zelanda que del Reino Unido, incluso si se vivía en el Reino Unido.

Cuando no se consideró el almacenaje en cámaras frigoríficas, las cebollas obtuvieron el primer puesto en la elección local, pero cuando sí se consideró, las cebollas de Nueva Zelanda arrasaron. Por supuesto, todo ello provocó un gran revuelo en el movimiento en favor de la comida local (eat local) y entre los escépticos, que se apresuraron a explicar que ‘el comer local’ -o no- no tenía nada que ver con nuestros problemas con el cambio climático.

¿Cuándo (desde Reino Unido) es mejor comprar carne y productos lácteos de Nueva Zelanda?
El informe concluye que el impacto (en la emisión de CO2) de la carne y los lácteos producidos en Nueva Zelanda representan menos de la cuarta parte de lo que supondría en el Reino Unido.

¿Por qué? (te preguntarás) El 75% de este impacto menor se debe a los pastizales neozelandeses, que necesitan menos fertilización (la producción de fertilizantes requiere un consumo intensivo de energía) que en el Reino Unido (o en los Estados Unidos). Además, Nueva Zelanda produce mayor cantidad de energía renovable que el Reino Unido y limita sus emisiones al utilizar esta energía limpia, lo que contribuye a reducir el impacto ambiental de la producción de lácteos.

El Reino Unido emite 3.472 Kg de CO2 por cada tonelada de sólidos lácteos, Nueva Zelanda solo 1.371 Kg. El estudio demuestra que las granjas del Reino Unido aportan un 34% más de emisiones de GEI que las neozelandesas, por cada Kg de lácteos sólidos y un 30% más por cada hectárea.

El informe solo considera el envío de alimentos a ciudades portuarias del Reino Unido. Los transportes al interior alterarían significativamente los resultados, ya que el transporte por carretera produce muchas más emisiones que el transporte marítimo. De hecho, el transporte por mar es considerado como la forma más limpia de transporte, representando 1/60 parte de lo que supone el transporte aéreo.

Hay que tener en cuenta tanto la temporada como el ciclo de vida del producto
La cuestión de comprar alimentos locales o no, no es algo blanco o negro, un asunto de todo o nada. En la mayoría de los casos, comprar alimentos de granjas cercanas o productos de la tierra suele ser la mejor elección. Pero siempre se aconseja comprar productos de temporada y considerar el ciclo de vida completo del alimento.

La imagen completa de este ciclo de vida revela detalles relacionados con los métodos de cultivo y recolección, fertilizantes (¡mucho mejor los productos biológicos!), consumo de agua, proceso de producción, transporte (medio empleado y distancia total), distribución, refrigeración, envasado y, por supuesto, la temporada. El ministerio de medio ambiente, alimentación y medio rural del Reino Unido reconoce que considerar un único criterio basado en los kilómetros recorridos por los alimentos no es un indicador adecuado de sostenibilidad.

Uno de los problemas que aparecen al evaluar el ciclo de vida de los alimentos, es que la gente suele hacer afirmaciones a la ligera basadas en un único estudio. Este estudio, por ejemplo, no significa que todos los productos de Nueva Zelanda sean más eficientes comparados con los del Reino Unido, o que comprar productos locales no sea importante. Tampoco implica que podamos trasladar estas conclusiones a otros países. Cada evaluación tiene un escenario específico en un momento determinado y no siempre se puede extrapolar a otros ámbitos.

Piensa antes de comprar
No hay una respuesta fácil al dilema que pone título a este artículo, por lo que hay que pensar un poco antes de decidir. Averigua de donde proceden los productos, considera si son de temporada o los pasos que se han tenido que dar hasta llegar a ese estante. Todo eso -y no solo la distancia- es lo que debemos tener en cuenta si queremos ser consumidores responsables.

Ya sé que puede suponer un montón de nuevas preguntas a responder antes de llenar el carro, así que en caso de duda… simplemente escoge productos locales de temporada.

Vía :: Huffington Post

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7 pensamientos en “¿Comida local o importada?: depende

  1. Se podría informar en las etiquetas de cada producto un valor aproximado de las emisiones y/o coste energético consumidos en su producción, aunque sería difícil calcular un valor fiable.

  2. Desde sus orígenes, la sociedad se ha esforzado en la construcción de artificiales mundos complejos. Desde la introducción de la dimensión mágica (hoy religiones y otras sectas), a las diversas formas de organización (jerarquización), quizá porque eso nos reafirma en la condición de humanos.

    Pero esa complejidad puede acabar por devorarnos. La inexorable ley de rendimiento decreciente empieza a mostrarse en detalles como éste.

    ¿Cómo es posible que compre a menor precio las legumbres de EEUU (paradigma de la agricultura conseguida a base de despilfarro energía), o carne de los antípodas?

    El dinero gastado por la Unión Europea en subvenciones a la ganadería y derivados (léase igualmente agricultura) podría bastar para alimentar a todos sus habitantes adquiriéndola en países que la producen más barata (y además ayudaría a éstos a salir de la penuria).

    Si sólo basamos nuestras espectativas en el crecimiento enconómico y éste en el crecimiento de población consumidora, no vamos por el buen camino.

  3. Esto es como todo, desde siempre en occidente ha existido el etnocentrismo, y hemos tendido a vivir y juzgarlo todo bajo nuestro punto de vista. Hasta la fecha creo que ese punto de vista se ha mostrado bastante equivocado, pero como “poderoso caballero es don dinero”, así nos pintan las cosas.

  4. La información en las etiquetas de los alimentos mejora con el tiempo, aunque no sé si llegarán a ser tan específicas como para indicar ese tipo de informaciones, ojalá. Como consumidora, lo que más me importa es procurar comer alimentos lo más naturales posibles (huevos de granja, mermelada casera, etc.), y cuando salgo a comprar, veo que la opción de comprar alimentos fiables, naturales, y, aun más, ecológicos, no es una opción real en los supermercados. Por suerte, proliferan las marcas de alimentos naturales, biológicos y demás, y, aunque hoy es una opción casi de lujo, en unos años podrá ser más mayoritaria.

  5. Discrepo del estudio (totalmente fuera de la realidad al no tener en cuenta el tema transporte) y de gran parte de las opiniones anteriores.

    La mejor opción es consumir productos locales y ecológicos.

    Locales porque así evitaremos que desaparezca la agricultura, ganadería, etc. de nuestro entorno (actualmente según a lo que te dediques te sale más a cuenta no plantar nada y llevarte la subvención).

    Y por supuesto ecológicos que ya está bien de productos transgénicos y modificados artificialmente con un aspecto maravilloso pero sin sabor a nada y hasta arriba de pesticidas y otros productos dañinos para el medio ambiente y para la salud.

    Para acabar comentar también que me parece totalmente contradictorio ir a comprar productos ecológicos/biológicos a una cadena de supermercados.

    salut

  6. Pingback: pligg.com

  7. Pingback: Cornucopia, la impresora de comida del MIT « thefuturama

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