Tenemos una idílica imagen de Canadá. Quitando la guerra del fletán y las matanzas de focas, el hermano -rico- del norte de EEUU parece rebosar verdes suelos y azules cielos, cuando no es invierno, claro.
Todo allí es enorme, limpio, moderno, civilizado.
Jessica Ernst vive en Rosebud, un pueblecito en Alberta, cerca de donde hace unos años se estableció EnCana, una gran compañía de gas y petróleo. (Compañía que emprenderá en breve la construcción de un gran edificio en Calgary, junto con Foster y asociados, cuya forma de arco y orientación al sol y a los vientos permitirán ahorrar hasta un 30% de energía).
Pronto empezó a notarse que algo raro pasaba con el agua del pozo. Los perros no querían beberla y si te fijabas bien parecía carbonatada, se veían burbujitas. Poco después la cantidad de gas era tan grande que la presión en las tuberías impedía abrir los grifos.
Jessica descubrió entonces que su agua ardía. Al principio aparece una enorme llama azul en la superficie que se vuelve naranja y se dispara hacia arriba, como si fuera una bengala.
Aunque el análisis ha revelado elevados niveles de metano, etano y otros varios combustibles fósiles, incluso hidrocarburos pesados, un informe de EnCana niega toda responsabilidad y sostiene que el gas del pozo de los Ernst ha aparecido de forma natural.
Un estudio realizado por la Universidad de Alberta, sin embargo, muestra que entre el gas que ha aparecido en el pozo de los Ernst y el que bombea la compañía establecida en las cercanías hay una gran similitud, y sospecha que las perforaciones realizadas por ésta han alcanzado la capa freática contaminando el agua que alimenta los pozos de la zona.
Vía :: TreeHugger

La fotografía es impresionante. El título también. Has hecho un brillante juego de palabras y significados ;)