El funcionamiento del cuerpo humano y de la naturaleza es la referencia que tiene la ciencia en muchos aspectos, ya que avanzar en este sentido sería comprender modelos que funcionan óptimamente, con una ‘Ciencia’ de la que todavía estamos lejos.
Por eso la biónica se está acercando de distintas maneras a esta interacción, que nos puede traer gratas sorpresas y saltos cualitativos.
Pero como no podía ser de otra manera, determinadas empresas suelen mirar este futuro como un negocio, poniendo cercos o patentes allí por donde piensan que se va a pasar.
Y en este sentido encontramos la solicitud que Microsoft ha presentado en EEUU para patentar una tecnología basada en el “reconocimiento de estados mentales”, siguiendo la línea del proyecto Microsoft Research, que trabaja en un software que reconociendo estados anímicos, que permita reducir llamadas, correos, y otros ‘estímulos’ que consideren, cuando el estado de ánimo que detecte el software así lo estime oportuno.
Las primeras pruebas de Microsoft Research van en la línea de detectar la actividad cerebral por medio de encefalogramas, determinando después qué procesos activar con cada perfil emocional.
Desney Tan, responsable del equipo que trabaja en el proyecto, argumenta:
“Podemos saber si el cerebro está realizando operaciones matemáticas, diseñando objetos en el espacio o ninguna de estas dos tareas con una probabilidad del 80 por ciento”.
Pero en esta línea también hay otras empresas. La californiana NeuroSky ha desarrollado prototipos capaces de leer las ondas mentales de los usuarios llegando a distinguir entre varios estados anímicos. Y entre sus aplicaciones está una espada de Dark Vader (La Guerra de las Galaxias) que se ilumina cuando nos concentramos en ella o si fijamos nuestra mente en una imagen mental de la espada.
Hay pocas dudas de que esta tecnología con el desarrollo adecuado, copará el mercado en muchos aspectos, ya que mejorará el control mental de funciones físicas al tener un elemento objetivo y visible con el que valorar dicho control, como puede ser un ‘juego’, una pantalla, o una prótesis que sirva de apoyo en alguna actividad, etc. Teniendo un amplio desarrollo en el ámbito terapéutico, pudiendo imbuir a una persona en un escenario que represente su trauma, para trabajar desde ahí potenciando los sentimientos y escenas que le puedan ayudar.
Y sin duda el camino pasa por mejorar esta interacción hombre-máquina nanizando sensores y componentes, de forma que se integren de la manera más natural en los usos personales y sociales.
Otra cosa será el uso que se dé a esta tecnología, para que lo que nos puede ayudar no se convierta en un indiscreto observador, que traspase la frágil línea de la privacidad, convirtiéndose en un elemento de control. Algo a lo que tenemos cadencia…
Vía :: el país

na que ver….