El ruido; enemigo de la prosperidad.

Playa del Silencio en Asturias
Fotografía: Playa del Silencio

El ruido es el mayor
enemigo de la inteligencia
(…) Únicamente
las sociedades modernas
lo combaten
Félix de Azúa

En el medio ambiente se define como ruido todo sonido no deseado por el receptor. En el ámbito de la comunicación sonora es aquel que no contiene información clara que el receptor no es capaz de identificar, individualizar o comprender.

Si bien el ruido no se acumula, traslada o mantiene en el tiempo como las otras contaminaciones, también puede causar grandes daños en la calidad de vida de las personas si no se controla adecuadamente. Los ciudadanos de los países industrializados, vivimos inmersos en un mundo lleno de ruidos, que minan nuestra salud y tienen un efecto oculto de empobrecimiento económico.

El progreso técnico, la proliferación de ciertos medios de transporte, determinados hábitos culturales y un crecimiento urbano carente de una planificación adecuada son, entre otras cosas, algunos de los factores que han contribuido a la degradación acústica del medio, y al deterioro de las relaciones entre la persona y su entorno.

No existe necesariamente una correlación entre el desarrollo económico y el nivel de ruido, sino que éste viene determinado por otros factores entre los que se encuentra el grado de concienciación ciudadana sobre sus efectos y sobre la posibilidad de evitarlos.

La Unión Europea estima que el ruido ambiental como efecto de las actividades humanas se ha duplicado en todos los países miembros en los últimos años, hasta el punto que hoy los expertos consideran la contaminación acústica como una de las que mayor incidencia tienen sobre el bienestar ciudadano.

A diferencia de la visión, nuestro sistema auditivo está siempre abierto al mundo, lo que implica una recepción continuada de estímulos y de informaciones sonoras de las que no podemos sustraernos. Gran parte de nuestra experiencia está relacionada con el sonido, que constituye un estímulo importante y necesario, a la vez que es canal de comunicación con el medio que nos rodea.

La diferencia fundamental entre “sonido” y “ruido” está determinada por un factor subjetivo: “ruido es todo sonido no deseado”. Sin embargo, llegado a un nivel sonoro por encima de los 65 dB, el ruido tiene efectos directos sobre la salud (recordemos que la OMS considera los 50 dB, como el límite sonoro deseable). Pero hay más; estudios recientes han demostrado que con niveles de ruido altos, la tendencia natural de la gente hacia la ayuda mutua disminuye o desaparece, reapareciendo en el momento en que se suprime la presión sonora, es decir que el ruido destruye la civilización.

Actualmente, se está analizando el efecto sobre la economía de las zonas ruidosas, que van desde la pérdida de productividad en el trabajo a la depreciación económica de la vivienda, o el impacto sobre el turismo.

Caminar hacia un modelo ecológico de la ciudad, volver a hacer habitables a nuestras ciudades, implica una gestión positiva del medio sonoro, actuando desde el punto de vista tanto paliativo como preventivo. No en vano, como dice Ramón Martín Mateo “El soroll es una antigua tara civilizatoria”… “El ruido es una antigua tara civilizatoria”.

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