
En el ciclo natural del carbón, la concentración de CO2 está en permanente flujo entre los océanos, la biosfera terrestre y la atmósfera. Las actividades humanas, agrícolas, quema de combustibles fósiles, o la producción de cemento, aumentan el CO2 atmosférico, parte del cual se mantiene en la atmósfera, otra parte será absorbida por las plantas terrestres y otra por los océanos.
Están en marcha muchos proyectos que se basan en esta capacidad del mar para luchar por disminuir los niveles de CO2 atmósfericos e incluso para la obtención de biocarburantes, y, como siempre, empezamos a darnos cuenta de que existe una interrelación entre ámbitos imprevistos hace pocas décadas, y que acciones a gran escala afectan a gigantescos equilibrios de muy difícil recuperación y de consecuencias magníficas.
Entre el 1700, sociedad preindustrial en la que pH marino era de 8,179, y el año 1994, el pH ha descendido 0,075 puntos, y con los niveles de emisión actuales para el 2100 se prevé el descenso hasta 7,824, muy lejos del carácter alcalino del que dependen corales, foraminíferos, equinodermos, crustáceos, moluscos… para fabricar sus estructuras esqueléticas.
Si la acidificación de los océanos continúa aumentando los animales marinos que se protegen con concha podrían extinguirse hacia el año 2100, advierte Carol Turley, investigadora del Plymouth Marine Laboratory, en una reciente conferencia ante la Royal Society of Medicine, con las graves repercusiones que tendría para el hombre semejante alteración del ecosistema oceánico.
El aumento de CO2 disuelto en el agua disminuye la cantidad de carbonatos disponibles que necesitan estos animales para la fabricación de sus estructuras. Este efecto es especialmente pronunciado en aguas profundas, donde los bajos niveles de iones carbonato junto con las altas concentraciones de iones de hidrógeno, originan además la rápida disolución de las conchas. Idéntico peligro corren los arrecifes de coral, hábitat de una enorme variedad de organismos e incluso la fecundación de los huevos de los peces.
Primera noticia al respecto, y me parece muy preocupante, la verdad