
Transformar y reutilizar una vieja lechera en un original buzón, además de prolongar la vida útil del objeto y de ahorrar energía (la que se consumiría para fundir y reciclar el aluminio), también es un gesto que dice mucho de quien tuvo la iniciativa de realizarlo.
La fotografía la tomé yo mismo este verano, en las inmediaciones de Brujas (Bélgica).
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